se sienta en el horizonte
exhala con languidez
ínfimos dardos de oro
que cabalgan en la tarde.
El sol se adormece
entre ráfagas de viento
bosteza en suaves lamentos
su aliento forma las sombras
que caminan en el cielo
y se esconden en las nubes.
El sol se tiende en el sueño
cierra los ojos y duerme
la tiniebla viste el mundo.
Ay, sol traicionero
dormido plácidamente
yo en el desamparo
esperando que despierte.

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